Sigo enganchado a los vídeos xxx gratis

Fijaos que ha llegado el nuevo año, y a mí el cuerpo me ha pegado un pequeño bajón, algo así como una pequeña depresión que me ha venido no sé muy bien de dónde. “Normal, eso es la edad”, me dicen mi gente entre risas, y puede que sea verdad, aunque es raro que antes de las Navidades estuviera como un toro, y ahora me siento como una piltrafilla, no sé por qué.

Viendo que en mi entorno no encontraba mucha comprensión que digamos, he terminado por introducirme más en el mundo del porno online, y temo que esté a punto de tener un principio de adicción bastante serio. Y no es que no puedo dejar de pensar en el sexo, ya estoy empezando a preguntarme si soy un salido o qué. En el trabajo, no hago más que encender el ordenador y entrar a escondidas en las cientos de páginas x que me conozco; y en cuanto llego a casa me meto en mi despacho y a seguir, ni siquiera me apetece hablar con mi mujer y mis hijos.

Temo que voy a tener que acabar yendo a una terapia o algo, aunque por ahora no quiero que salten las alarmas, y espero que confesarlo aquí me ayude un poco, y que quizá alguno de vosotros conozca la solución. Nunca me había pasado algo así, debe ser cierto que los períodos vacacionales tan largos desestabilizan nuestra mente y nos hacen proclive a las depresiones. Pero para mí está siendo peor que todo eso.

Pero fijaos que, sólo por haberlo contado aquí, me doy cuenta una vez más que la solución está solamente en mis manos, y que todo se puede superar si se cree realmente que es así. A partir de hoy voy a intentar desengancharme de tanto vídeo porno, voy a llevar a mis hijos a montar en bicicleta, y voy a sacar a mi mujer a cenar a un lugar romántico. Y luego, si hay suerte, puede que pueda montarme mi propia fantasía sexual, quién sabe…

Ya veis que hay dos maneras sencillas de superar algunos problemas: primero, reconocer que los tenemos, y después, intentar buscar soluciones sencillas y que estén a nuestro alcance para poder librarnos de ellos. Cierto que no siempre será fácil, y si hay que buscar la ayuda de un profesional, pues tampoco pasa nada. Todos somos humanos, y todos necesitamos que, al menos, nos escuchen. Pero yo, hoy, voy a echar mano de mi familia, que seguro serán un buen pilar en el que apoyarme.